martes, 4 de septiembre de 2007

En “el árbol de la vida” un hombre colocado, por ejemplo, ante la disyuntiva de divorciarse o no deberá cumplir siempre las dos posibilidades, en dos dimensiones simultáneas, como ramas que se abren en direcciones diferentes, partiendo del mismo recodo del tronco donde se presentó la disyuntiva.

Esto da pie a líneas de vida totalmente distintas, con ramificaciones de efectos y consecuencias progresivas que se esparcen por todas partes más y más, como un árbol que crece en todos los sentidos hacia el infinito. El universo es así, y la cadena de causas y efectos conforma el universo multidimensional que enseñaron los pitagóricos.

Los físicos descubrieron hace tiempo que con excepción de los fotones y gravitones, que no decaen, las partículas subatómicas, mesones y leptones, entre otras, poseen una contraparte que es exactamente igual a ellas, pero con caracteres opuestos. Su conjunto se llama antimateria y es como un negativo de la materia original.

Cada entidad tiene la propiedad de poseer otro yo, o sea dos entidades que puestas la una en presencia de la otra en el antiuniverso se prolongan en triadas sucesivas e indefinidamente, lo que procrea una dialéctica “negativa”, es decir forman un antiuniverso paralelo y concomitante con el nuestro, un mundo de dimensiones o vidas paralelas. Sin embargo, al tener multitud de copias significa que virtualmente ante cualquier elección que hagamos -- suponiendo que el acto de elegir provoca un desdoblamiento en dos del universo, en uno tomando una alternativa y en otro la otra--, somos seres sin libre albedrío, puesto que sólo somos un resultado elegido de todas las alternativas posibles. Entonces, si no podemos evitar hacer todas las elecciones posibles, ¿somos realmente libres?

LERNER SOCIETY

Lerner Society, fundada en 1985 por Jerónimo Lerner, filántropo.

MUNDOS PARALELOS

La realidad ha sido alterada. Después de 500 años la verdad es cuestionada por la posibilidad de creer en que la realidad puede (y es) modificada a través del pensamiento. Somos producto de lo que creemos.